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Quilmes invirtió 6 millones de dólares en cebadas que ahorran agua y gas

02/12/2019 - General - InfoCampo
Yanara y Alhue son las nuevas variedades de cebada que desarrolló Quilmes, que poseen una característica especial con la mirada puesta en el futuro.

En la Argentina estamos acostumbrados a que la investigación y el desarrollo vayan de la mano y por el mismo camino. Son los hermanos Hänsel y Gretel buscando dulces por la vida, pero sin la bruja esperándolos en la casa.

Con la sustentabilidad no pasa lo mismo. Es Caperucita Roja, indefensa y desprotegida, que quizás llegue a destino. Pero va sola a lo de la abuela, deseando no cruzarse con el lobo de la contaminación a mitad de camino.

Pero… ¿Qué pasa si los tres caminaran juntos de la mano? ¿Si se apoyaran mutuamente para llegar a destino, para ser mejores? Es así que Cervecería y Maltería Quilmes se animó a romper las fábulas y juntó a los hermanos con la niña de rojo.

Invirtió más de 6 millones de dólares en investigación y desarrollo para tener dos nuevas variedades de cebada sustentable, que no sólo aseguran buenos rindes y calidad, sino que además permiten ahorrar centenares de metros cúbicos de agua y gas en el proceso industrial del malteado.

La historia detrás de la fábula

Se llaman Yanara y Alhue, y si bien suenen como dos nuevas estrellas de reggaeton de Latinoamérica, son dos nuevas variedades de semillas de cebada de Cervecería y Maltería Quilmes, que cuentan con alto potencial de rendimiento y mejor adaptación al cambio climático.

La ficha técnica de cada una tiene puntos en común. ¿Cuáles son? A saber:
Mayor velocidad de absorción de agua en la etapa de remojo,
Mayor potencial enzimático (ahorro de agua en la etapa de germinación),
Menor humedad máxima de germinación (ahorro de energía en la etapa de secado).

Traducido al castellano, con 3% menos de agua en germinación, el ahorro por cada producción es de 27 m3 de agua en germinación y 1.600 m3 de gas en secado. Haciendo la proyección productiva de Yanara y Alhué en el preceso industrial del malteado, por año implican un ahorro de 7.560 m3 de agua y 448.000 m3 de gas.

El genio de la botella

Cuentan por ahí que hace muchos años un directivo de la Cervecería frotó una lámpara para ver si había un genio. No pasó nada. Decidió que mejor tenía que probar con una botella de un litro invocando al sabor del encuentro.

Cuando lo hizo apareció un genio para concederle un deseo. Pidió un gerente de Investigación y Desarrollo para Cervecería y Maltería Quilmes, y al día siguiente ingresó por la puerta principal Antonio Aguinaga.

Hombre relajado, con un aire de técnico del INTA que se muere por compartir conocimientos y explicar procedimientos, es el responsable de la creación de las dos nuevas variedades de Quilmes, que no sólo le dejarán mejor margen de rentabilidad a los productores de cebada cervecera, sino que además permitirán que el planeta Tierra respire un poquito mejor.

Trabajar en una nueva variedad de cebada no es nada sencillo, porque no sólo cuenta el nivel productivo a campo, sino que también hay que pensar en el proceso industrial para obtener malta. Las dos variedades que tenemos ahora las conseguimos después de 12 años de trabajo continuo, donde se hicieron ensayos experimentales de todo tipo“, cuenta orgulloso Aguinaga.

Y continúa: “Hace años que la frecuencia de las situaciones climáticas extremas, como son las sequías o los excesos de precipitaciones, está aumentando. Casi no hay años con comportamiento dentro de los promedios. Por eso nuestras investigaciones están orientadas a reducir cada vez más el impacto en el ambiente“.

Se basa en hacer ensayos en condiciones extremas para poder analizar la estabilidad de comportamiento, y así promover sólo las variedades que se muestran con respuesta estadística. ¿Qué pasa si ante la falta de agua el tamaño del grano se achica y el productor no puede venderla como cebada maltera? No podemos dejar solo al productor en esas situaciones, por eso tenemos que darle la mejor semilla posible, que evite esos problemas“, detalló el gerente.

Según afirmó, el objetivo final es poder tener la mejor malta posible, usando todas variedades de cebada que respeten y cuiden al medio ambiente. El cuidado está puesto en absorber las variables climáticas de la mejor forma posible, consumiendo la menor cantidad de recursos, para obtener la mejor cebada/malta/cerveza.

Yanara y Alhue